Primera reacción, una sonrisa. Segunda reacción, una sensación de cariño hacia su persona. Tercera reacción, un ¡GUAU! al ver su obra.
Imaginar a vuestro abuelo, viviendo en Londres y vistiendo increíblemente elegante con un bonito traje todos los días. Ponedle una sonrisa y una taza de té estilo victoriana. Ahora dadle un bastón, un sombrero y un amigo a su lado que vaya vestido igual que él, pero en distinto color. ¿Lo tenéis?
